Perros y gatos



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Publicado el 3 de febrero de 2012

Perros y gatos

Cuando tenemos más de una mascota en casa, pueden surgir conflictos y celos, mucho más, si se trata de perros y gatos. Pero todo tiene solución, conoce nuestros consejos para facilitarte la convivencia entre perros y gatos, aprende el arte de conciliar a tus mascotas.

Si se trata de nuestras mascotas, dejemos a un lado el refrán “como perros y gatos” y tratémosles como si fuesen dos mascotas de la misma especie, al menos en cuanto al trato, de modo que no generemos diferencias entre ellos, más allá de sus diferencias naturales.

En primer lugar, debemos considerar que son dos especies de cazadores, ambos con diferentes costumbres, los perros conviven en jaurías dentro de la naturaleza, al igual que sus antepasados, los lobos. Y es de este modo que cazan. Pero, en ausencia de sus iguales, adoptan a los humanos como su familia y le brindan su devoción, siguiendo a su líder. Tengamos estos detalles en mente para entender su comportamiento.

Los gatos, son cazadores solitarios. Generalmente no se vinculan con los de su especie a menos que sea para aparearse, luchar o jugar. El gato caza solo y está acostumbrado a hacer su voluntad.

Sumado a estas características que los diferencian, ambas especies son enemigos naturales, ya que los perros instintivamente tienden a querer cazar a los gatos, por eso no es raro que los veamos persiguiéndolos en la calle o el parque. Pero si mantenemos frenado su instinto cazador y los sociabilizamos desde pequeños, será relativamente fácil que convivan sin problemas. A menos claro, que alguno de ellos presente problemas de conducta.

Desde luego que es posible iniciar la convivencia a cualquier edad, pero condiciona el tiempo de adaptación. Si tenemos un perro adulto o viejo y traemos un gatito, tardará más tiempo en adaptarse y aceptarlo. Aunque siempre hay excepciones. Es más, puede pasar que el nuevo gatito desplace de su sitio al perro. En esto influyen muchos factores, la personalidad de cada animal, las circunstancias el entorno y otros factores más sutiles que nosotros no percibimos pero los animales sí.

La presentación es un momento clave en la futura relación entre las mascotas. Debe ser en un momento relajado y tranquilo para ambos, y debemos reforzarlo con nuestra aprobación para cada conducta favorable. En esta instancia, al igual que durante la relación, influyen mucho: el momento en que ambos llegaron al hogar (uno antes que otro o ambos al mismo tiempo), las edades de cada uno, la personalidad, el estado de salud.

La mejor edad para presentar a tu gato y tu perro es mientras son cachorros, en esta etapa son muy juguetones e irán estableciendo sus propias jerarquías.

Si el gato es mayor que el perro, seguramente lo aceptará, pero le dejará bien claro, quién es el que manda. Y esta jerarquización se mantendrá mientras dure la relación, el perro cederá siempre frente al gato. Es posible que tu cachorro tenga algunas cicatrices que exhibir de su aprendizaje.

Si el perro es mayor que el gato, probablemente le tome un tiempo aceptar al nuevo miembro de la familia. Dependiendo de la fuerza de carácter del gato, puede llegar a ser el dominante, aunque su llegada al hogar sea muy posterior. Con los gatos sucede eso, tienen la tendencia a ser dominantes.

Lo que no debes olvidar, es establecer una cama y un sitio dónde comer, que sea exclusivo para cada uno de ellos. Principalmente la escudilla, no olvides que el gato necesita una ración diferente a la del perro y es conveniente que evites que cada uno coma la del otro, para evitar problemas de salud y la obesidad.

Durante el período de adaptación, no debemos dejarlos a solas, pues el perro podría decidir corretear tras el gato. Nunca debes forzar la interacción entre ambas mascotas, deja que fluya naturalmente. Verás que es el gato quien comanda la misma, será él quien decida reconocer e investigar al perro, pues si sucede a la inversa, seguramente se moleste y se vaya a un rincón. Pero no subestimes a tu felino, son dignos de temer. Sus uñas podrían hacer mucho daño al perro si lo toma desprevenido. Los ojos y el hocico son las partes más sensibles de tu perro y son precisamente las que atacará, pudiendo incluso, ocasionar la pérdida de una o ambas vistas.

Nuestro consejo: ármate de mucha paciencia y no te pongas ansioso, tus mascotas lo sentirán y eso interferirá en su relacionamiento.