Las etapas del crecimiento de los perros

Aprende sobre las etapas del crecimiento de los perros y sus características.

Crecimiento perros

Al igual que todos los seres vivos, los perros tienen varias etapas en su desarrollo y cada una con sus características y necesidades particulares. Vamos a clasificar las etapas del crecimiento de los perros en 7 fases.

De acuerdo con la autora del libro “Puppies”, Angela White, las etapas del crecimiento del perro son: período prenatal, período natal, período de transición, período crítico o de sociabilización, período juvenil, adolescencia y período adulto.

Las siete etapas del crecimiento de los perros

Período prenatal: es el que comprende la gestación. Es importante atender la nutrición de la madre durante esta etapa. Evitaremos situaciones estresantes, las medicinas que puedan afectar su preñez, los rayos X, y controlaremos que realice el ejercicio apropiado para su estado.

Período natal: abarca las dos primeras semanas de vida. En esta etapa, el cachorro está indefenso y depende totalmente de la madre, su tiempo se reparte entre la lactancia y el sueño. El cachorro es muy sensible a la temperatura externa, pues no es capaz de regular la propia. Sus intestinos todavía no están suficientemente desarrollados, por lo que necesita la ayuda de la madre para defecar. Es muy sensible al dolor y al contacto. Recién abrirá sus ojos a los 14 días de edad, pero sin poder reaccionar ante la luz, los sonidos o los movimientos.

Período de transición: va entre la tercera y la cuarta semana. Aquí el cachorro adquiere cierta autonomía, comienza a caminar rudimentariamente, muestra reacciones ante los sonidos y los movimientos, reconoce a las personas. Cuando finaliza esta etapa, ya es capaz de gruñir, ladrar, mover el rabo y pararse en dos patas.

Período crítico o de sociabilización: va entre la quinta semana y la doceava o dieciseisava. Es cuando el cachorro desarrolla sus habilidades motrices. La madre reduce la leche y comienza a comer alimentos sólidos. El cachorro interactúa con sus hermanos. Es capaz de atender a objetos y personas y acercarse para curiosear. El juego le prepara para posicionarse en la jauría y le enseña a controlar la mordida. También durante esta etapa aprende la sumisión y la dominación, además de las consecuencias de sus acciones. Se le considera un período crítico porque de lo que aprenda en esta etapa, dependerá su comportamiento futuro. De allí la importancia de enseñarlo a sociabilizar con personas, otros animales, sonidos y situaciones, para evitar que se torne miedoso y pueda llegar a ser agresivo por temor.

Período juvenil: esta etapa está superpuesta con la anterior, va desde la décima semana hasta el comienzo de la madurez sexual. Continúa con las actividades de la etapa crítica. Disminuye su capacidad de concentración. Ya desde los cuatro meses, el macho comienza a mostrar interés por las hembras, pero no será hasta los siete u ocho meses que adquirirá la capacidad de engendrar. Las hembras tienen su primer ciclo a los seis o siete meses, pudiendo llegar a comenzar a los 18 meses en algunas razas.

Adolescencia:es una etapa similar a la de los humanos. Se da la madurez física y el desarrollo de la capacidad sexual, cuando todavía mantiene la mentalidad juvenil. Durante esta etapa es necesario mantenerlos ocupados pues necesitan desgastar energías. Es una etapa de cierta rebeldía, donde el perro tiende a seguir su voluntad, por eso es importante mantenerlo ocupado. Es el momento en que necesitan límites y saber que no pueden hacer su antojo.

Período adulto: comienza cuando el perro alcanza su madurez, puede variar de una raza a la otra. Las razas grandes tardan más en madurar este período comienza a los dos o tres años. Durante esta etapa el perro alcanza la estabilidad, pero sin perder la capacidad de aprender.

Cuidado de las orejas del perro

Aprende todo sobre el cuidado de las orejas del perro y conoce estos consejos para su limpieza.

Orejas del perro

El oído del perro es cuatro veces más fino que el nuestro, tienen la capacidad de oír frecuencias entre 10.000 y 50.000 Hz (Hertz), mientras que el hombre apenas capta entre 16.000 y 20.000 Hz. Además puede escuchar a una distancia cuatro veces superior a la nuestra y distinguir una variedad cuatro veces mayor de vibraciones. Esto le permite reconocer el silbido de su amo y distinguirlo entre otros silbidos. También le permite reconocer el sonido de su coche. Por todas estas razones, podemos darnos cuenta de que sus oídos son muy delicados y necesitan de cuidados especiales. Aprende sobre el cuidado de las orejas del perro y algunos consejos para su limpieza. Así evitarás posibles infecciones.

Consejos para el cuidado y limpieza de las orejas del perro

Lo principal para cuidar las orejas del perro, es mantenerlas limpias en todo momento, pero esto no significa limpiarlas a diario, sino que siempre estén limpias y si notas que están sucias, límpiaselas.

Una limpieza semanal debe bastar para mantener saludables las orejas de tu perro. Aunque podamos pensar que los perros más expuestos a las infecciones son aquellos de orejas paradas, por el contrario. Los que tienen orejas largas (Basset, Beagle, Bloodhound, etc.) y caídas son los que se muestran más sensibles a las infecciones, debido a la falta de ventilación que la propia oreja produce. Esto se agrava en los perros de pelo largo (Caniche, Cocker, Schnauzer, etc.), donde el pelo favorece la acumulación de suciedad y la aparición de infecciones.

Los parásitos son otro elemento que debes vigilar. Si ves que se rasca frecuentemente y ladea la cabeza, puede ser un síntoma de que tiene parásitos en ellas. Solicita ayuda al veterinario, que te recetará algún producto para eliminarlos. No intentes retirar los parásitos con la mano, pues podrías lastimar mucho las orejas. Si sólo tiene un parásito, entonces puedes retirarlo con mucho cuidado. De todas formas, te conviene limpiar muy bien las orejas luego de retirar el parásito, así evitarás infecciones.

Cuando el perro se rasca las orejas y ladea frecuentemente las orejas, podemos estar en presencia de una infección. Si la infección es grave, el perro puede sufrir mareos y desmayarse. Consulta con el veterinario lo antes posible, una infección puede ocasionar daños auditivos e incluso la sordera.

Veamos cómo limpiar las orejas del perro:

Como es natural, no puedes limpiar las orejas de tu perro como las tuyas, debido a sus diferencias morfológicas. Es un procedimiento un poquito trabajoso, pero sencillo si lo haces siempre siguiendo un orden.

Utiliza una bola de algodón embebida en loción para oídos, cuidando que no escurra. Sostén la punta de la oreja hacia arriba y luego coloca el algodón en la oreja. Frótalo desde abajo hacia arriba. Deja que sacuda las orejas, esto eliminará todo exceso de producto que pudiese ocasionar infecciones.

Consulta con el veterinario si observas infección en los oídos o si notas anormalidades en el canal auditivo. Limpia sólo la parte visible de las orejas de tu perro y evita utilizar hisopos, podrías producir heridas en la parte interna del oído.

Convivencia entre perros y gatos

Descubre cómo facilitar la convivencia entre perros y gatos.

Perros y gatos

Cuando tenemos más de una mascota en casa, pueden surgir conflictos y celos, mucho más, si se trata de perros y gatos. Pero todo tiene solución, conoce nuestros consejos para facilitarte la convivencia entre perros y gatos, aprende el arte de conciliar a tus mascotas.

Si se trata de nuestras mascotas, dejemos a un lado el refrán “como perros y gatos” y tratémosles como si fuesen dos mascotas de la misma especie, al menos en cuanto al trato, de modo que no generemos diferencias entre ellos, más allá de sus diferencias naturales.

En primer lugar, debemos considerar que son dos especies de cazadores, ambos con diferentes costumbres, los perros conviven en jaurías dentro de la naturaleza, al igual que sus antepasados, los lobos. Y es de este modo que cazan. Pero, en ausencia de sus iguales, adoptan a los humanos como su familia y le brindan su devoción, siguiendo a su líder. Tengamos estos detalles en mente para entender su comportamiento.

Los gatos, son cazadores solitarios. Generalmente no se vinculan con los de su especie a menos que sea para aparearse, luchar o jugar. El gato caza solo y está acostumbrado a hacer su voluntad.

Sumado a estas características que los diferencian, ambas especies son enemigos naturales, ya que los perros instintivamente tienden a querer cazar a los gatos, por eso no es raro que los veamos persiguiéndolos en la calle o el parque. Pero si mantenemos frenado su instinto cazador y los sociabilizamos desde pequeños, será relativamente fácil que convivan sin problemas. A menos claro, que alguno de ellos presente problemas de conducta.

Desde luego que es posible iniciar la convivencia a cualquier edad, pero condiciona el tiempo de adaptación. Si tenemos un perro adulto o viejo y traemos un gatito, tardará más tiempo en adaptarse y aceptarlo. Aunque siempre hay excepciones. Es más, puede pasar que el nuevo gatito desplace de su sitio al perro. En esto influyen muchos factores, la personalidad de cada animal, las circunstancias el entorno y otros factores más sutiles que nosotros no percibimos pero los animales sí.

La presentación es un momento clave en la futura relación entre las mascotas. Debe ser en un momento relajado y tranquilo para ambos, y debemos reforzarlo con nuestra aprobación para cada conducta favorable. En esta instancia, al igual que durante la relación, influyen mucho: el momento en que ambos llegaron al hogar (uno antes que otro o ambos al mismo tiempo), las edades de cada uno, la personalidad, el estado de salud.

La mejor edad para presentar a tu gato y tu perro es mientras son cachorros, en esta etapa son muy juguetones e irán estableciendo sus propias jerarquías.

Si el gato es mayor que el perro, seguramente lo aceptará, pero le dejará bien claro, quién es el que manda. Y esta jerarquización se mantendrá mientras dure la relación, el perro cederá siempre frente al gato. Es posible que tu cachorro tenga algunas cicatrices que exhibir de su aprendizaje.

Si el perro es mayor que el gato, probablemente le tome un tiempo aceptar al nuevo miembro de la familia. Dependiendo de la fuerza de carácter del gato, puede llegar a ser el dominante, aunque su llegada al hogar sea muy posterior. Con los gatos sucede eso, tienen la tendencia a ser dominantes.

Lo que no debes olvidar, es establecer una cama y un sitio dónde comer, que sea exclusivo para cada uno de ellos. Principalmente la escudilla, no olvides que el gato necesita una ración diferente a la del perro y es conveniente que evites que cada uno coma la del otro, para evitar problemas de salud y la obesidad.

Durante el período de adaptación, no debemos dejarlos a solas, pues el perro podría decidir corretear tras el gato. Nunca debes forzar la interacción entre ambas mascotas, deja que fluya naturalmente. Verás que es el gato quien comanda la misma, será él quien decida reconocer e investigar al perro, pues si sucede a la inversa, seguramente se moleste y se vaya a un rincón. Pero no subestimes a tu felino, son dignos de temer. Sus uñas podrían hacer mucho daño al perro si lo toma desprevenido. Los ojos y el hocico son las partes más sensibles de tu perro y son precisamente las que atacará, pudiendo incluso, ocasionar la pérdida de una o ambas vistas.

Nuestro consejo: ármate de mucha paciencia y no te pongas ansioso, tus mascotas lo sentirán y eso interferirá en su relacionamiento.

Cementerios y crematorios de mascotas

Consejos para disponer de los restos de tu perro. Decide si utilizas cementerios o crematorios de mascotas para que descansen en paz.

Cementerios de mascotas y crematorios

Cuando adoptamos un perro, es normal que lo consideremos como un miembro de la familia y que nos ocupemos de brindarle todos los cuidados que necesite para que tenga una vida feliz y confortable. Esa es nuestra forma de corresponder a todas las alegrías que un perro nos brinda, su cariño desinteresado, su devoción y su compañía, de modo que cuando llega el momento de despedirnos, muchas veces sentimos la necesidad de dejar constancia física de nuestro cariño y es allí donde nos hacen falta los cementerios y crematorios de mascotas.

Porque de eso se trata, de mitigar nuestro dolor con una expresión física del mismo, ya que un entierro o cremación, no ayudará en nada a nuestro amado perro. Como no ayudamos en nada a las personas que amamos y enterramos en cementerios. Esto es parte del ancestral culto a los muertos, que es una expresión muy genuina de cariño por alguien, sea humano o perro y que no tiene nada de malo emplearla en nuestro proceso de duelo. Pero debe quedar claro que los cementerios de mascotas, no son para los perros, sino para nosotros, de modo que quien no tenga la disponibilidad para sepultar de forma humana a su can, no significa que lo quisiera menos, sino que debió disponer de sus restos, de otra forma.

Hecha esta aclaración, veamos cómo funcionan los cementerios y los crematorios para perros.

Cementerios de mascotas

Los cementerios y crematorios para perros

Si tenemos una mascota, sabemos que su expectativa de vida es menor que la nuestra, por tanto, siempre debemos estar preparados para su muerte. Es posible que tomemos la muerte como algo natural y afrontemos la disposición de los restos de nuestro perro como si se tratase de un trámite que debemos hacer de acuerdo a las normativas sanitarias de nuestra ciudad. Pero otras personas desean algo especial para su mascota, dejar un recuerdo, crear su altar para visitarlo tanto como deseen. En este caso, puede que seamos precavidos y optemos por el servicio mientras nuestra mascota todavía vive, a modo de seguro, como se hace con los humanos. Esto nos aliviana los gastos y nos asegura que podremos disponer del cuerpo como deseábamos.

Pero tal vez no queramos pensar que todo tiene un fin y queramos dejar que la naturaleza haga su trabajo, en cuyo caso, deberemos resolver rápidamente y desembolsar una suma nada despreciable de dinero, cuando todo suceda.

Para cualquiera de ambas opciones, podemos elegir entre el entierro y la cremación. Hablemos primero del entierro. El mismo se realiza en cementerios, semejantes a los humanos, pero más pequeños, aunque los problemas sanitarios, son los mismos que en cualquier cementerio, ya que representan un posible foco de contaminación de acuíferos y del terreno, sin contar del terreno que se desperdicia en estos sitios. De modo que desde el punto de vista ecológico, no es una solución. Pero desde el punto de vista emocional, nos brinda un espacio de recogimiento para mantener viva la memoria de nuestro buen amigo. Si optamos por los cementerios, debemos saber que son muy bonitos y cuentan con servicios de mantenimiento, pero son muy costosos. No cualquiera puede acceder a un cementerio de mascotas.

Si optamos por la cremación, hacemos una elección más ecológica, evitando los focos de contaminación y el desperdicio de espacio aprovechable. Pero la desventaja de este servicio es que debemos solicitar la destrucción del cuerpo de nuestro perro y muchas personas se aferran al envase físico del perro y por ello no desean destruir su cuerpo con las flamas, dejando que la naturaleza se encargue. No olviden que de todos modos pueden conservar las cenizas. Este servicio no es muy económico, pero de todas formas es más barato que el cementerio.

Una opción más despersonalizada, pero que quizás nos saque del trance en los momentos que no tenemos fuerzas para trámites y decisiones, es dejarlo en manos de nuestro veterinario, para que se encargue de los restos, ya sea para cremarlos, enterrarlos o para que se haga una cremación comunitaria. Esto requiere obviamente de un pago para el veterinario también.

Como no existe reglamentación para la disposición de los restos de perros, podemos decidir enterrarlos en nuestro patio si así lo deseamos, pero estaríamos generando un foco de infección en nuestro hogar. Pero no hay ley que nos lo prohíba y es más barato, además de que tendremos al animal cerca nuestro.

En definitiva, no importa de qué manera dispongamos de los restos de nuestro perro, lo que sí importa es haberle dado el cariño y los cuidados que merecía mientras estuvo vivo. Eso, seguramente lo hizo feliz.