Mastín del Pirineo, pastor y guardián

El Mastín del Prineo es una raza de molosos proveniente de la región de Aragón. La raza fue empleada como pastora de rebaños, pero en la actualidad se desempeña como perro de guarda.

El Mastín del Pirineo es una raza de perros originaria de la región de Aragón, en España. Este bello moloso es descendiente de los perros que arribaron a España con los marinos que navegaban por el Mediterráneo.

Desde antaño, esta raza ha servido eficientemente como pastora de los rebaños que se alimentaban en los Pirineos de Aragón y Navarra. Debido a su tamaño y peso es capaz de enfrentarse sin temor a depredadores feroces como los son el oso y el lobo. En la actualidad, la raza es empleada como perro de guarda, papel que desempeña maravillosamente.

Luego de la Guerra Civil Española, la raza entró en declive debido al costo que implicaba su manutención. Pero en los años 70, comenzó la recuperación de la misma por parte de algunos aficionados que no deseaban que se perdiera el linaje.

Este noble perro es manso e inteligente, un compañero de gran fidelidad que está siempre alerta. Es cariñoso y protector con la familia, pero se muestra indiferente ante los extraños, aunque jamás deja de estar alerta. Si se ve obligado, el Mastín del Pirineo atacará con fiereza y gran potencia.

Descripción del Mastín del Pirineo

El Mastín del Pirineo es un moloso de gran talla, con una altura hasta la cruz de
71-75 cm para las hembras y de 77-81 cm para los machos. Estos perros tienen un cuerpo musculoso y robusto, pero a pesar de su tamaño, no son torpes en absoluto.

Su pelaje es denso, de largo mediano, de color blanco con manchas oscuras por todo el cuerpo. Las manchas pueden ser beige o negras. Su denso pelaje tiende a desprenderse, por lo que debe cepillarse frecuentemente para mantenerlo aseado y evitar que los pelos proliferen por toda la casa.

La cabeza es proporcional al cuerpo, con una máscara bien definida. Las orejas son grandes, puntiagudas y manchadas, caen hacia los costados.

Este gigante tiene un comportamiento afable y manso en el hogar, por lo que resulta un compañero afectuoso. Se lleva bien con los niños, a quienes defenderá contra extraños que los amenacen. Puede convivir sin problemas con otros perros, aunque puede ponerse agresivo con perros extraños debido a su territorialidad marcada.

Es conveniente vigilar el peso de esta raza, pues tiene facilidad para engordar y si no le brindamos el ejercicio necesario, su estructura ósea sufrirá las consecuencias del sobrepeso. Como otros perros gigantes está expuesto a padecer de torsión de estómago por su tamaño. Para intentar prevenirla podemos repartir la porción de alimento en dos o tres tomas a lo largo del día. También evitaremos que coma demasiado rápido, que beba demasiado luego de comer. Administraremos el alimento algo alejado del momento en que haga ejercicio, pues tampoco favorece la digestión.

Estos perros demoran en atender las órdenes, por lo que deberemos educarlos desde muy pequeños y mostrarnos firmes, pacientes y por sobre todo, debemos tener mucha constancia.

Su promedio de vida es –como sucede con todas las razas gigantes- menor que el de las razas pequeñas y ronda los diez años. Como buen gigante, necesitará de una casa con jardín amplio para que pueda moverse a sus anchas y mantenerse saludable. A cambio, nos brindará su cariño y protección.

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