Bulldog Francés

Aunque se conoce que el Bulldog moderno apareció en Francia a fines del siglo XIX, no existe acuerdo sobre sus orígenes antiguos, los cuales despiertan discusiones entre los especialistas.

Aunque se conoce que el Bulldog moderno apareció en Francia a fines del siglo XIX, no existe acuerdo sobre sus orígenes antiguos, los cuales despiertan discusiones entre los especialistas.

Origen e historia del Bulldog Francés

Al respecto se enfrentan tres teorías. Según la primera, el Bulldog Francés sería una ver­sión en miniatura del Bulldog Inglés, obtenida a partir de cruces con pequeños terriers. En efecto, el robusto Bulldog Inglés había sido selec­cionado por su valentía en los combates contra sus congéneres y contra los toros, enfrentamientos que fascinaban a los británicos hasta mediados del siglo XVIII.

Pero su tamaño ya no resultaba conveniente cuando las peleas fueron prohibidas por el Parlamento Inglés y fue destinado a servir como perro guardián y de compañía. Algunos criadores decidieron lograr ejemplares de menor talla. A estos nuevos perros más pequeños se los denominó English Toy Bulldog y consiguieron rápidamente su popularidad en la zona de Nottingham, donde florecía la industria del encaje.

Cuando la crisis del siglo XIX obligó a los encajeros a emigrar hacia la región francesa de Calais, éstos llevaron consigo sus English Toy Bulldog, que se distinguían por sus pequeñas orejas con forma de concha. Esta nueva raza se cruzó con pequeños terriers dando origen al Bulldog Francés de orejas rectas.

La segunda teoría es la de Pierre Mégnin, que en realidad no contradice la teoría anterior, sino que la completa. Este especialista afirma que los carniceros y cargadores del Mercado central de abastos de París, ya poseían como mascota al Doguín, un perro más pequeño que el Dogo, pero más ágil. Esta raza gozaba de buena reputación entre los propietarios de los locales de pelea y los organizadores de combates, que se apasionaban con el carácter sanguinario de este perro.

A finales del Segundo Imperio, los doguines fueron reemplazados progresivamente por los Terrier Boules (que no se han de confundir con los Bull Terrier), una especie de pequeños ratoneros de cuerpo muy corto, musculosos, con las orejas y la cola cortadas, que, cruzados con Toy Terrier y probablemente con carlinos, habrían dado lugar al naci­miento del Bulldog Francés.

Al parecer, tanto los Toy Bulldog importados de Gran Bretaña, como los bulldog franceses del barrio del Mercado de París, habrían contribuido mutuamente a la mejora de sus respectivas razas, con lo que se logró fijar el estándar oficial en 1898.  Algunos detalles característicos de esta raza hacen pensar que recibió aportes del Carlino, de allí sus ojos prominentes, y de los terriers de pequeño porte, el tamaño.

La tercera teoría es la del especialista inglés George Krehl, quien afirma que el Bulldog Francés desciende directamente del Dogo de Burgos, el cual está emparentado cercanamente al Dogo de Burdeos. Las investigaciones del especialista se basarían en una placa de bronce de 1625, en la que se encuentran representados dogos pequeños, parecidos a los bulldogs ingleses, pero  con orejas de murciélago como el Bulldog Francés. Estos ejemplares aparecen reseñados como Dogo de Burgos.

Los primeros en criar al Bulldog Francés fueron los carniceros del matadero de la Villette de París, seguidos por cocheros, zapateros, vendedores ambulantes de frutas y verduras, agentes de policía, todos entusiasmados por el pequeño Boule (es el apócope de Bouledogue, nombre francés del Bulldog Francés).

Por estos tiempos, los cafés parisinos servían como sede para las reuniones organizadas para comparar los mejores ejemplares, donde se intercambiaban consejos y se buscaba obtener cachorros más fuertes. Este perro circulaba por los barrios populares Belleville, Pantin y les Halles. Con su pequeño tamaño y su carácter encantador, conquistó los corazones de los aficionados a la raza.

También supo llegar a los prostíbulos, donde su aspecto excéntrico atrajo a las madames y pupilas. Incluso fue retratado por el célebre Toulouse-Lautrec, en su cuadro “Le marchand de marrons” en 1901. Así la raza se extendió a los grandes salones, siendo el elegido de personajes como el rey Eduardo VII, los duques de la Rusia zarista, llegando a gozar de gran popularidad.

En 1880 se funda una asociación que reunía a cerca de cincuenta aficionados y criadores de la raza, semanalmente. Para 1885, se abría el registro provisional. Pero fue en la exposición oficial de 1887, que el Bulldog Francés participó por primera vez con ese nombre. En 1888 Marcel Roger creó los estaturos del club y fue su primer presidente electo. Los grandes impulsores fueron el barón Carayon de Latour y el mecenas norteamericano Gordon Bennett, quien favoreción la inserción de la raza en Estados Unidos.

 

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