Hokkaido Inu

Existen siete razas de perros japoneses, entre ellas: el Akita Inu, el Shiba Inu, el Hokkaido Inu. Este último con un origen controversial.

En algunos países europeos los únicos spitz japone­ses que se conocen en realidad son el Akita Inu y el Shiba Inu. Sin embargo, existen otras cinco razas entre las que figura el Hokkaido Inu, un perro que parece muy antiguo pero con orígenes controversiales.

Para muchos especialistas los ancestros del Hokkaido se relacionan con los ainus, que fueron los primeros habitantes del Japón. Quizá por eso en Japón llaman Ainu Inu a esta raza (téngase en cuen­ta que “inu” y “ken” significan perro en japonés). También se conoce otro nombre de la raza, Doh Ken, que es el nombre antiguo.

Los ainus de piel blanca y sistema piloso muy desarrollado forman un grupo muy particular entre los perros asiáticos y a decir verdad bastante miste­rioso. Durante el neolítico estuvieron instalados en todo el archipiélago japonés y en las islas Sajalín. Algunos creen que el Hokkaido descendería de los perros de tiro que llevaron los ainus al Japón hacia el siglo X a.C. y que sería el ancestro de todos los perros japoneses.

En todo caso, el Hokkaido no es un perro de trineo, cosa que podría corroborar la hipótesis según la cual los ainus habrían llegado desde el Cáucaso vía Sajalín. Otros investigadores creen que los ainus llegaron desde Australia, pero cuesta creer que un perro nórdico de pelo denso como el Hokkaido Inu fuera originario de ese continente.

¿Resultaría más creíble un origen mongol? En tal caso el Hokkaido estaría emparentado con el Chow Chow. El tipo de pelo denso y apretado parece con­firmarlo, pero es más corto y el Hokkai­do no debe tener la lengua azul del Chow Chow.

Origen e historia del Hokkaido Inu

En realidad, parece que los ainus proceden de una región montañosa subártica del Sijoté Alín, en la región vecina de Siberia, que limita al norte y al oeste con el río Amur, al sur con el río Usuri afluen­te del primero y al este con el mar, enfrente de las islas Sajalín. Por aquella época, los ainus ya tenían perros domesticados para que les ayudaran en las activida­des de la caza y la pesca.

Lo cierto en todo caso es que el Hokkaido es pro­bablemente el primero o uno de los primeros perros llegados al Japón y asimismo el que ha permaneci­do más puro. Hacia 700 a.C. los ainus se vieron desplazados por los japoneses hacia las regiones más inhóspitas del archipiélago, hacia la isla de Hokkaido (cuyo nombre antiguo es Yeso), muy mon­tañosa con inviernos muy crudos. En esta isla que durante mucho tiempo fue inaccesible, pudo el Hok­kaido conservar toda su pureza.

Este perro de caza mayor sigue estando muy valo­rado por los ainus y los japoneses de Hokkaido, donde está muy extendido. Antaño, se le utilizaba sobre todo para la caza del oso y a este respecto cabe mencionar que la religión ainu se basa en el culto del oso. Ello explica que se dedicaran cuida­dos especiales a la raza de perro que les ayudaba a esta caza tradicional y ritual.

El Hokkaido era capaz de seguir el rastro del oso y alcanzarlo, distraerlo y fatigarlo antes de que llegaran los cazadores para matarlo con el cuchillo o la escopeta. El oso de Hok­kaido, que pesa entre 300 y 350 kg, podía causar muchas víctimas entre los perros que debían aproxi­marse lo más cerca posible de él y acosarlo para que no escapara. Lo que quiere decir que el Hokkaido es un perro extraordinariamente valiente.

El Hokkaido también practica la pesca utilizando la misma técnica que el oso. En efecto, al igual que su enemigo íntimo, se sumerge en el agua para atra­par los salmones que remontan la corriente para desovar, algo que el perro sólo conseguirá si tiene muchos reflejos. Digamos también que por lo gene­ral, pesca por su propia cuenta y ello no suele hacerle ninguna gracia a los pescadores. El Hokkaido se ha convertido en un perro de guar­da y hasta ha sido admitido en la intimidad del hombre, igual que el Akita Inu. Como todas las razas japonesas, nunca ha servido para tirar de un trineo.

La raza está oficialmente protegida desde 1937 (Showa 12), año en que fue declarado “tesoro nacional”. Pero, a pesar de estar muy extendido en Hokkaido, hay pocos ejemplares en el resto del Japón, donde en 1987 solo se contaron 37 inscripciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *