Distintos colores del Galgo Afgano

El estándar del afgano determina que se admiten todos los colores; lo que no quiere decir que existan todos. Así, el color fiígado se admite a priori aunque no existe. Por lo demás, fiay colores que se valoran poco y que incluso están en contradicción con el estándar.

El estándar del Afgano determina que se admiten todos los colores, lo que no quiere decir que existan todos. Así, el color hígado se admite a priori aunque no existe. Por lo demás, hay colores que se valoran poco e incluso están en contradicción con el estándar. Los muy escasos afganos que tienen la capa mezclada de blanco no se cotizan en principio. Por el contrario, los ejemplares azules son muy buscados, incluso cuando este color va acompañado de una trufa gris pizarra que no está prevista en el estándar.

La tonalidad más extendida es la leonada, que puede ser dorada, más frecuentemente diluida en crema, marfil, platino, plata, hasta blanca (es decir, marfil claro), muy pocas veces caoba. Estas capas leonadas pueden ir acompañadas de una máscara negro (caso muy frecuente), carbonaduras (más rara) o atigradas (muy rara), eventualmente de color azul. Más particular es la capa llamada “dominó” que es crema (pajizo diluido) acompañado de carbonaduras de tono azulado. Existe otro variante: la capa negra y fuego.

Cuáles son los distintos colores del Galgo Afgano

Según los factores genéticos, se consiguen capas negra y crema, negro y plata, azul y arena, azul y marfil. Mientras el “verdadero” blanco no existe (puesto que se trata de un crema muy claro), el negro sí está presente en lo raza, en la actualidad, parece menos frecuente.

Por último, existen unos pocos afganos grisáceos, se trata de un factor genético análogo al que produce las capas del Caniche gris y del Kerry-Blue Terrier, perros que son negros al nacer y que poco a poco se vuelven grises (con reflejos más o menos azulados). En algunos casos hay que esperar que el Galgo Afgano tenga dos o tres años para saber cuál será su tonalidad definitiva.

El Bullmastiff

Esta raza procede oficialmente del Reino Unido, concretamente de la zona de los Midlands y los británicos la reivindican como tal, como británica hasta la médula.

Esta raza procede oficialmente del Reino Unido, concretamente de la zona de los Midlands y los británicos la reivindican como “británica hasta la médula”. No obstante, algunos expertos -entre ellos Christina de Lima-Netto, que está preparando un trabajo basado en esta teoría- insisten en que en la Penínsida Ibérica existieron perros de características muy similares al Bulmastiff moderno, allá por el siglo XVI; más tarde el propio Francisco de Goya los inmortalizó en su colección de grabados sobre Tauromaquia, realizados a pricipios del siglo XIX, como también lo hizo otro ilustre pintor español de la llamada “Escuela de Roma”, Manuel Castellanos en 1856, en un cuadro magnífico que está expuesto en el Casón del Buen Retiro, anexo al Museo del Prado, en la capital de España.

Sus orígenes “británicos” se remontan a mediados del siglo XVII (aunque cabe decir que entonces distaban mucho de parecerse a lo que son hoy), época en la cual era necesario proteger los inmensos bosques de caza de la nobleza de los cazadores furtivos.

Origen e historia del Bullmastiff

Los guardabosques tenían la necesidad de un perro que les acompañara en sus rondas, que tuviera resistencia como para recorrer grandes extensiones de terreno y fuera capaz de descubrir, rastrear y capturar a los furtivos (sin inferirles, sin embargo, daño corporal alguno) que invadían las zonas de caza. Estos venían acompañados de grandes y feroces perros de los cuales, el entonces denominado Gamekeepers Nigth Dog (perro nocturno del guardabosques), también debía deshacerse.

El Gamekeepers Nigth Dog fue el precursor del Bullmastiff de nuestros días y surgió de la combinación de dos perros ingleses: el Old English Mastiff y el antiguo Bulldog Inglés (mucho más grande que el que ahora conocemos), recogiendo el tamaño, la fuerza física y el olfato del Mastiff, y la tenacidad, valentía y ferocidad del Bulldog, hasta conseguir un animal extremadamente ágil a pesar de su tamaño, físicamente poderoso, valeroso y sin embargo manejable y obediente.

Es importante destacar que desde sus orígenes la selección de los ejemplares era muy exigente y se requerían muchas horas de entrenamiento para que este perro pudiera realizar con eficacia su trabajo de guardia.

Lo primero que sus criadores tenían en consideración es que no todos los cachorros de una camada eran igual de fuertes y capaces, por lo que la selección era fundamental, de modo que sólo se permitía vivir a los cachorros más recios.

El Bull Terrier

Nacidos de los cruces entre un bulldog y diversos terriers, los bull terriers eran considerados por los cinólogos del siglo XIX como “los perros más feroces que existían.” Los combates que libraron contra toros o incluso contra osos les valieron el sobrenombre de “gladiadores caninos.”

Nacidos de los cruces entre un Bulldog y diversos terriers, los Bull Terrier eran considerados por los cinólogos del siglo XIX como “los perros más feroces” que existían. Los combates que libraron contra toros o incluso contra osos les valieron el sobrenombre de “gladiadores caninos”.

El Bull Terrier está considerado como una de las más antiguas razas de terriers, ya que su nombre fue mencionado por Pierce Egan en 1822. Conociéndolo con el sobrenombre de “gladiador canino”, ya que en la época era utilizado en combates contra otros perros en las fosas conocidas en inglés como “pits”. Este deporte, cuyos origenes se remontan a la Edad Media, fue muy popular en Gran Bretaña.

Durante mucho tiempo en este tipo de espectáculos, conocido con el nombre de “bull baitings”, los perros -sobre todo bulldogs– se enfrentaban a toros sujetos a una cuerda.

Más tarde a partir del siglo XVIV, bajo el impulso de los reyes y los nobles que se habían reservado el uso exclusivo de los mastiffs, empezaron a organizarse otros combates igualmente sanguinarios en los que los perros se enfrentaban a osos y a fieras.

Historia y origen del Bull Terrier

El desarrollo de las grandes ciudades que trajo consigo la Revolución Industrial, comportó asimismo una diversificación del tradicional “bull baiting”, siendo utilizado todo tipo de animales salvajes o domésticos (tejones, osos, monos e incluso leones y leopardos) en lugar del tradicional toro, buscando renovar el atractivo del espectáculo, aumentar el importe de las apuestas y hacer la competencia a las populares peleas de gallos y a los “rats killing matches”, donde los que los perros competían persiguiendo y matando ratas. Estos combates se organizaban sobre todo en Londres, en Birmingham, en las Midlands y en el norte de Inglaterra. Londres contaba con dos arenas: Westminster Pit y Paddington Pit. Se constató en 1821 un texto de un anuncio que decía “combate entre un oso y un toro, combate entre dos perros y como atracción principal, combate del mono Jacco Macacco, trece veces campeón contra una perra”. Aunque no se mencione en ninguna parte el nombre de las razas empleadas, es sabido que los perros empleados en estas peleas descendían generalmente de los antiguos bulldogs. Los enfrentamientos entre perros constituyeron con el tiempo una de las diversiones más apreciadas por las clases trabajadoras británicas. Los profesionales pronto comprobaron que la violencia del primitivo Bulldog no era suficiente para atraer al público, pues eran animales muy lentos. Comenzaron entonces diversos cruces con otras razas, especialmente con los Terrier, un grupo de perros dotado de una poderosa mandíbula y un valor a prueba de todo contingente. Se introdujo un cruce de Terrier, seguramente el Terrier negro y fuego (padre del Manchester Terrier actual), y un perro grande, blanco conocido como el Terrier Inglés (the Old English White Terrier). Los animales nacidos de tales cruces se denominaron Bulldog-Terrier o Bull and Terrier.

Los Bull and Terrier eran los verdaderos perros de pelea y en ellos está el origen de todas las razas que hoy conocemos nacidas pera esta finalidad.

En 1860 apareció el primer perro descendiente de “pit-dogs” digno de ser presentado en las exposiciones, este perro pertenecía a James Hinks, comerciante de perros aficionado de Birmingham. Era un ejemplar blanco con la cabeza más fina y más larga que los otros perros de combate. A este perro lo llamaron rápidamente Bull Terrier.

Una serie de acontecimientos circunstanciales determinó en 1935, el reconocimiento de aquellos imprecisos orígenes como raza admitida por el Kennel Club de Londres. Este reconocimiento se vio forzado como reacción frente a los abusos de los criadores de una raza nueva el Bull Terrier. En el año 1900 el Kennel Club reconoció la existencia del Bull Terrier Club y clasificó a esta raza bajo la categoría de perro no deportivo.

El Cavalier

El Cavalier-King-Charles-Spaniel, cuyo aristocrático nombre le fue dado en memoria del rey de Inglaterra Carlos II, es un animal activo, armonioso y de carácter amable, con el que es fácil convivir.

El Cavalier-King-Charles-Spaniel, cuyo aristocrático nombre le fue dado en memoria del rey de Inglaterra Carlos II, es un animal activo, armonioso y de carácter amable, con el que es fácil convivir.

Favorito de la realeza, la aristocracia y la alta sociedad, los perros de esta raza llevaron una vida privilegiada en palacios y lujosas residencias, no obstante mantener una vivacidad deportiva y juguetona.

Origen del Cavalier-King-Charles-Spaniel

Según parece, a pesar del calificativo Spaniel, esta raza no procede de España, sino de peque­ños perros asiáticos, del Tibet o de China, que fueron traídos a Europa en el siglo XV, proba­blemente por los españoles, lo cual justificaría su nombre.

Es un animal sumamente adaptable, dócil y afectivo, su reducido tamaño lo hace ideal como perro de compañía. No obstante, es también lo suficientemente robusto y de carácter depor­tivo como para seguir al dueño en largos paseos, ocasión en la que hace recordar sus antiguos orígenes como perro de caza.

El crecimiento del Dogo Alemán

El Dogo Alemán, que sólo pesa unos cuantos centenares de gramos al nacer, pesará 50, 60 e incluso 80 kilos en la edad adulta, o sea, apenas dos años más tarde. Este crecimiento tan espectacular debe ser vigilado de cerca para evitar cualquier riesgo de malformación.

El Dogo Alemán, que sólo pesa unos cuantos cientos de gramos al nacer, pesará 50, 60 e incluso 80 kilos en la edad adulta, o sea, apenas dos años más tarde. Este crecimiento tan espectacular debe ser vigilado de cerca para evitar cualquier riesgo de malformación.

El primer consejo que debe seguir el neófito es evidentemente, acudir regularmente a la consulta del veterinario durante ese período. Entre los perros grandes es muy frecuente que se produzca deformación de las articulaciones a partir de los tres meses de edad.

De ahí la necesidad de una vigilancia médica regular que acarrea los consiguientes gastos. Pero como hace notar el doctor Vogel, “Hay que hacerse a la idea de que no se puede alimentar y mantener correctamente un perro si no se hace un gasto muy importante […]. Todos los criadores deben tener en cuenta sobre todo con los perros molosoides […] que para criar un cachorro y convertirlo en un ejemplar conforme y correcto, hay de destinarle recursos financieros […] que no siempre se han calculado ni previsto en el momento de la adquisición”.

Esta advertencia invita a la prudencia y debería bastar para desalentar a los eventuales compradores sin más motivación que el esnobismo o las ganas de deslumbrar a los vecinos. Es fundamental que el Dogo Alemán pueda tomar las suficientes proteínas desde muy pequeño.

Cómo debe ser el crecimiento correcto del Dogo Alemán

El doctor Roger Wolter, especialista en nutrición animal, recomienda las siguientes porciones:

  • A partir de los dos meses: 1.820 gr diarios de alimento industrial húmedo
  • A partir de los tres meses: 2.320 gr diarios
  • A partir de los cuatros meses: 2.600 gr diarios
  • A partir de los ocho meses: 2.740 gr diarios
  • A partir de la edad adulta: 2.110 gr diarios

Téngase en cuenta que a los dos meses el Dogo Alemán ya peso 14 kilos.

También parece necesario que se complete la alimentación de base del joven Dogo con un complemento de calcio, fósforo y vitamina D (ésta última sin excederse). Todo depende del tipo de comida utilizado. Conviene seguir los consejos de los criadores que ya tienen uno gran experiencia. Lo más sensato es no cometer excesos en nada, los complementos añadidos sin ton ni son resultan perjudiciales. Unos tiernos cachorros demasiado gordos se exponen a quedar con el esqueleto deformado (pues éste es muy maleable durante el período de formación), también resulta perjudicial el exceso de ejercicio físico a esa edad. El pequeño Dogo se deformará enseguida y los problemas suelen aparecer entre el tercer y el sexto mes sobre todo en los machos.

Entonces hay que intervenir rápidamente y rectificar los desequilibrios alimentarios que produjeron los problemas. Algunas precauciones elementales a seguir son, en primer lugar, vermifugar al cachorro cada mes. A continuación, observar las uñas de las patas delanteras que deben ser apretadas y arqueadas formando lo que se llama un “pie de gato”. Cuando el pie se aplasta, los dedos se separan y se aplanan sobre el suelo, es la señal de alarma, a la que pronto seguirá la rotación de la extremidad de la pata hacia el exterior. El perro se convertirá en un patizambo y habrá que actuar inmediatamente.

Algunos criadores concienzudos intentan seguir el crecimiento de estos cachorros de raza después de haberlos entregado al comprador, examinándolos cada mes durante ese delicado período para poder prevenir al propietario en caso de anomalías.

El físico del Bulldog

Alabado por numerosos especialistas británicos y estadounidenses, el BulldogInglés es considerado feo en otros países en los que es rechazado. La verdad es que hay que tener una cierta cultura canina para encontrarlo hermoso.

Alabado por numerosos especialistas británicos y estadounidenses, el Bulldog Inglés es considerado feo en otros países en los cuales es rechazado. La verdad es que hay que tener una cierta cultura canina para encontrar su belleza.

Pero veamos la forma en que se desplaza, anda a pasos cortos, a ras de suelo, con una marcha pesada y forzada. Inmediatamente destacamos su enorme cabeza llena de arrugas y cuyo perímetro es por lo menos igual a la altura a la cruz. También su perfil es muy especial: el hocico es muy corto y retranqueado, la mandíbula inferior prominente, lo cual, combinado con la frente plana que no sobrepasa el hocico, origina lo que los británicos denominan layback.

Características del físico del Bulldog Inglés

En su obra sobre el Bulldog Inglés, el criador y juez francés Goerges Lacaud describe el método al que recurren los ingleses para darse cuenta de ese layback: “Levante la cabeza del perro lo más alto posible alzando el mentón y coloque uno cacerola sobre lo cara del perro: el fondo de la cacerola tocará la punta del mentón, la punta de la trufa y la frente”. Las proporciones (o más exactamente, las desproporciones) del cuerpo no tienen nada que ver con las de otros perros.

El pecho es extremadamente ancho, los musculosos hombros parecen injertados encima. Los cuartos traseros son mucho más anchos y bajos que los cuartos delanteros, lo que hace decir que el perro tiene forma de pera, visto desde arriba. La espalda es muy corta, no es recta sino que forma un arco acentuado, es decir, está encarpado, lo que constituye un defecto en las demás razas pero es una cualidad en los bulldogs ingleses. La grupa está curvada y termina en una pequeña cola con forma de tirabuzón o rota. ¿Ello implica que se trata de un monstruo deforme? Digamos más bien como el criador y juez norteamericano Enno Meyer, que parece “una especie de desafío a la madre Naturaleza”. Por su parte, Georges Lacaud afirma que “este forzudo grave y bondadoso no debe ser nunca un perro que se quede sin aliento y respire mal, sino un atleta lleno de temperamento”.

En su comentario al estándar del Bulldog Inglés, Raymond Triquet es más directo: “Soy partidario de eliminar de las recompensas o los bulldogs asmáticos incapaces de dar tres pasos sin hacer ese horrible carraspeo que inspira compasión y que los ingleses llaman rasping”.

La palma de la moderación se la llevo C. Bannister, un conocido criador que en el periódico Dog World plantea prudentemente la siguiente cuestión: “¿No estaríamos exagerando al intentar corregir un punto particular del estándar? En caso afirmativo, habríamos hecho un flaco servicio a la salud del Bulldog Inglés”. Lo que no le impide añadir que “La inmensa mayoría de bulldogs ingleses son sanos, alegres y satisfechos”.

El Fox Terrier

El Fox Terrier es una de las razas de perros que más se modificó entre 1862 (año en que fue presentado por primera vez en una exposición) y la época en que llegó a su cenit durante los años veinte y treinta.

El Fox Terrier es una de las razas de perros que más se modificó entre 1862 (año en que fue presentado por primera vez en una exposición) y la época en que llegó a su cenit durante los años veinte y treinta.

Esta evolución no se manifestó en el estándar de la raza, redactado por vez primera en 1876, pues los estándares ingleses son lo suficientemente vagos e imprecisos como para poder cambiar la silueta del perro sin que por ello haya que modificar una sola línea de la descrip­ción oficial.

Las fotos más antiguas que se registran, pre­sentan a un perro de líneas bastante cuadradas, pero de cuello corto y poco grueso, con una cabeza más bien corriente y una caja torácica ancha y profunda, un animal muy diferente del que conocemos hoy.

Origen del Fox Terrier

La selección procuró convertir al Fox en un perro construido como un pequeño caballo, más exacta­mente como un Hunter, que es un caballo de caza. La redacción del estándar es totalmente explícita a este respecto, y puede observarse como nota curiosa que para la alta sociedad, las referencias en materia de razas caninas eran los Foxhounds y los Grey­hounds.

El Fox Terrier perdió progresivamente algunas de sus características como: el cráneo redondo y el hocico corto y puntiagudo, el cuello y la cabeza se volvieron más largos, la espalda más corta y el pecho menos henchido. Los criadores ingleses llegaron incluso a exagerar esa silueta pro­duciendo perros muy cortos, de patas y articulacio­nes rígidas y rectas que le hacían andar con un paso saltarín: unas verdaderas caricaturas.

La envergadura del Fox también provocó numerosas controver­sias, pues este perro ganó en tamaño gracias a los progresos de la cría y de la alimentación, hasta el punto de que llegó a tener dificultades para realizar su trabajo de meterse en las madrigueras.

El Golden Retriever

El Golden Retriever es un animal elegante de gran prestancia y hermoso pelaje, con mirada expresiva, inteligente y tranquilo, cuyo aspecto inspira admiración y simpatía.

El Golden Retriever es un animal elegante de gran prestancia y hermoso pelaje, con mirada expresiva, inteligente y tranquilo, cuyo aspecto inspira admiración y simpatía. Por todas estas cuali­dades su imagen ha sido utilizada con mucha frecuencia para la publicidad, especialmente para anunciar alimentos para perros.

Descendiente de perros de tamaño mediano, la raza se fue perfilando mediante cruzamientos y trabajos de selección, en un estándar de tamaño mayor más adecuado para la caza.

El Golden Retriever como mascota

Por su gran predilección por el trabajo en el agua y su afición al cobro, se zambulle con entusiasmo y determinación cuando tiene que ir en busca de la pieza.

Es también un perro de gran sensibilidad, tranquilo, poco ruidoso, muy afectuoso y manifies­ta una gran ternura. Esto sumado a su carácter equilibrado, lo hacen ideal como perro de com­pañía, en especial para los niños, con los que suele entenderse a la perfección. Comprende, memoriza y aprende con gran precocidad, pero debido a su sensibilidad es necesasrio tratarlo con dulzura y hay que educarlo sin una firmeza exagerada, pero tampoco con vacilaciones.

El Haldenstover

El Haldenstover es originario de Halden, una ciu­dad situada en el sur de Noruega. Según los cinófi­los, este perro sabueso que mide unos 55 centíme­tros hasta la cruz y pesa de 20 a 25 kilos, es producto del cruce entre el Foxhound y un perro de caza autóctono.

El Haldenstover es originario de Halden, una ciu­dad situada en el sur de Noruega. Según los cinófi­los, este perro sabueso que mide unos 55 centíme­tros hasta la cruz y pesa de 20 a 25 kilos, es producto del cruce entre el Foxhound y un perro de caza autóctono.

Es una raza muy popular en Noruega, pero no fue reconocida oficialmente hasta los años cincuenta.

Comportamiento del Haldenstover

Este perro es equilibrado, inteligente, tranquilo y muy seguro de sí mismo, además es dulce y afectuoso. Caza todo tipo de piezas, aunque su especialidad es la caza de la liebre para la que tiene grandes aptitudes.

El Hamilton Stovare

El Hamilton Stovare o Hamiltonstövare es una raza de perros de caza muy semejante a los Foxhound ingleses, con la gran diferencia de que esta raza caza en solitario, al contrario de los perros ingleses que cazan en jauría.

El Hamilton Stovare o Hamiltonstövare es una raza de perros de caza muy semejante a los Foxhound ingleses, con la gran diferencia de que esta raza caza en solitario, al contrario de los perros ingleses que cazan en jauría.

El Stovare cuenta con un olfato excelente que lo guiará de forma certera una vez que haya encontrado el rastro. Es un perro muy enérgico, inteligente y de buen temperamento.

La raza proviene de Suecia y es atribuida al conde Adolf Patrick Hamilton, del cual heredó el nombre.

Características del Hamilton Stovare

Por las venas del Hamilton Stovare corre sangre del Foxhound Inglés, del Hanoverian Haidbracke, del Holstein Hound y del Courlander Hound.

Este perro predominantemente cazador puede llegar a ser un buen perro de compañía, siempre que no olvidemos su naturaleza. No es apto como perro de guarda. Como buen cazador necesita del ejercicio diario. Se puede criar dentro o fuera de la casa, pero requiere de baños frecuentes.

El Stovare tiene pelaje tricolor, caracterizado por su manto negro sobre el lomo. La cola es larga y la mantiene siempre caída. Su altura oscila entre 49-61 cm y el peso entre 22-27 kg. Este perro puede vivir entre 11 y 12 años.